El día comenzó antes que naciera el sol, despertó de un sueño desvelado entre los pensamientos que se escurrían confundidos y entrelazados en las contradicciones que hacía un momento había prometido (otra vez prometer), no volver a prometer ni asegurar. Lo sé porque la última hoja que se rehusaba al otoño todavía argumentaba su sombra entre su verde descolorido y frágil sostén… Una hoja de sombras sin sol…
La noche anfitriona aturdía los acordes que atormentaban las palabras y curiosa y pávida forjó un encuentro tomando del instante solo un momento, ese momento atorado en silencios y sonrisas cómplices, en descubrimientos por desenmascarar bastante bien maquillados. La noche. La mirada especuladora de un invierno arribando frío de abrazos y ausente de oídos…
Las paredes sonaban familiares y sumamente acogedoras acariciaban la soledad y el miedo del incomprensivo segundo que intentó gritar su impotencia, tibio el resplandor de la reflexión que jamás llega a una conclusión, más de las hipótesis irreversibles de nubes intactas al tiempo y al destino… Miradas y el oscuro secreto que guardan los ojos, otro otoño que no es otoño sino hojas incomprendidas viviendo la vida a destiempo…
El día nació en la noche intranquila, en la tormenta de una maduración que suma en experiencia tardía y cómodas voces alentadoras de un escudo que refuerza los egos, símbolos legibles de la debilidad de las sensaciones. El día en el gélido azul que punteaba brillantes la retina enmudecía y asomaba el sol de un otoño que tarde llegaba al invierno y temprano al gris callado de un feriado manipulado…
El día comenzó antes que amaneciera después del sueño… Mi mente especulaba con aciertos y errores todas las perfecciones e imperfecciones que desarticula un despertar entre sábanas de mil historias que buscan un dueño. El día antes y durante la noche espesa que va colmando el éxtasis de no saber qué hacer… Porque no supe qué hacer entre las lenguas que dibujaban los labios y las imágenes que formaba mi nostalgia y el resto de un amor que dormía placido entre el olvido y el rencor…
(De la serie "Luz y otoño")













